Orgullo, peruanismo y entusiasmo. La Generación Bicentenaria en primera persona.


Por Vivian Solano, Directora de Investigación Digital de Eureka Research.


Cuando apareció un tweet de la socióloga Noelia Chávez acuñando la frase “la generación del bicentenario” habían pasado apenas tres días desde la declaración de vacancia del ex presidente Vizcarra; y dos, desde la cuestionada toma de mando del congresista Manuel Merino. Dicha publicación serviría para rebautizar al colectivo juvenil que se hizo visible al participar muy activamente en las protestas contra el nuevo (y breve) régimen.ii

En una lectura superficial y durante las primeras horas, se atribuía esta oposición a supuestos seguidores del hoy expresidente Vizcarra. Quienes manifestaban su desacuerdo con esta medida muy rápidamente hicieron ver que, ni se trataba de seguidores de Vizcarra, ni era la misma colectividad que en años recientes había tomado la calle para oponerse a otros escenarios antidemocráticos.

En poco tiempo, la denominación “generación del bicentenario” y sus variantes iii comenzaron a ganar volumen y contenido digital que ameritaba ser analizado de manera rápida y profunda. De este análisis realizado aplicando metodologías cualitativa-cuantitativa propias de Comprensión Digital© iv, logramos distinguir un personaje protagónico. Llamaremos a este personaje “La Bicentenaria”, pues ese término alude a esta generación y, además, la personifica teniendo en cuenta un estudio publicado recientemente por el Instituto de Estudios Peruanos (I.E.P.),v donde se reporta que hubo una mayor proporción de mujeres y jóvenes entre 18 a 24 años en las protestas que acabaron con el proyecto de gobierno de Manuel Merino.


¿Qué dicen las redes sobre "La Bicentenaria"?


La Bicentenaria habla de manera positiva y en primera persona. Entre los ejes de su discurso digital también se identificaría algunas de sus características, demandas y reclamos.


En primer lugar, destacaría un sentimiento de orgullo por reconocerse como generadores y generadoras de cambio en favor de la democracia, entendida esta como la «participación de todos los miembros de un grupo o de una asociación en la toma de decisiones», y no únicamente como un sistema o doctrina políticavi. Inclusive, este sistema representado por las instituciones, las autoridades y su marco legal, comenzaría a evidenciar síntomas de estar perdiendo validez y vigencia para ellos. Habría algo en el sistema actual que ya no les estaría funcionando y tendrían la intención de cambiarlo.


Una segunda línea de discurso se articula alrededor de una variante del patriotismo, la cual dejaría de sustentarse únicamente en la idea tradicional de amor a la Patria y que nosotras preferiríamos llamar un nuevo peruanismo. Ese que ya hemos visto antes, acompañando la gesta de la Selección Peruana de Fútbol rumbo al mundial de Rusia 2018, el que los hizo corear el “Contigo Perú” como un segundo himno nacional; y ese que les hace hinchar la barriga (no el pecho) ante algún plato representativo de nuestra gastronomía. Esta vez, ese peruanismo habría sido el pegamento, un factor de identidad unificadora para quienes se reconocen como la generación del bicentenario.


Otra característica de su discurso es el entusiasmo como combustible para no bajar la guardia, mantenerse vigilante y volver a alzar la voz cuando sea necesario, porque tienen claro que “esto no ha acabado” … Sea lo que sea “esto”.

Estas tres declaraciones -orgullo, peruanismo y entusiasmo- bien podrían resumirse parafraseando el verso de otro conocido vals: “Tengo el orgullo de ser peruanx y voy por ti (sistema obsoleto)”.


También es necesario mencionar que la memoria de Inti Sotelo y Bryan Pintado ocupa un lugar importante en este discurso, porque ellos serían quienes han encarnado la consecuencia límite de la defensa de un valor como la democracia: dar la vida por ella. Eso que les enseñan en las clases de Historia ha ocurrido frente a sus ojos o, mejor dicho, delante de sus teléfonos móviles.


Cabe resaltar que buena parte del discurso de quienes se autodenominarían “generación del bicentenario” también iría dirigida a otros actores presentes en esta crisis, y que lo que les dicen requeriría de atención especial y muy urgente.

Por un lado, habría un claro y evidente rechazo hacia los medios de comunicación tradicionales (especialmente, la prensa televisiva) y hacia toda la clase política. A los primeros, por demorar la cobertura de esta protesta, lo que tendría una lectura de poco o nulo interés en acompañarla desde sus inicios; y por ser espacios cuya “neutralidad” se interpretaría como toma de posición. El rechazo a la segunda surgiría de la percepción de incapacidad en las figuras políticas para representar verdaderamente los intereses de esta generación. Esto debido a que, por lo general, aquellas antepondrían otras intenciones non sanctas. Este abierto rechazo sería la manifestación emocional de lo reportado en el mismo estudio del I.E.P., respecto al bajo nivel de representatividad que la población le reconoce a los partidos políticos.

De otro lado, la Bicentenaria expresaría, en algunos espacios digitales, su insatisfacción hacia las generaciones que la han precedido. Especialmente porque las percibirían con una actitud pasiva ante los hechos sucedidos; y eso, además de ser un reclamo, serviría para marcar una diferencia. Como lo expresó una joven en Facebook: «Quisiera pasar de “pienso y digo” a “tomo acción y ayudo”».


¿Quiénes más tienen algo que decir sobre "La Bicentenaria"?


Además de reconocer el discurso digital de esta generación, también logramos identificar dos voces que tendrían algo que decirles a los y las jóvenes manifestantes nacidos en este siglo. Lo que unificaría estas voces es que ambas hablan desde una posición de “la voz de la experiencia”. Mientras que lo que las diferenciaría a una de la otra podría ser la actitud con que ven a esta generación y el tipo de mensaje que querrían enviarle.


De un lado, están quienes, a modo de aliados, validan y respaldan sus demandas, porque coincidirían con ellas. Se reconocerían a sí mismos en estos y estas jóvenes con una mezcla de admiración y nostalgia. Del mismo modo, habiendo ya transitado las mismas vías veinte años atrás, tienen algunas advertencias que hacerles, por ejemplo, no dejarse embaucar por políticos oportunistas y no bajar la guardia tan pronto, porque también serían conscientes de que “esto no ha acabado”.

Pareciera que este grupo de antecesores tendría más claro qué es “esto” que no ha acabado, pues reconocerían que la crisis política que vivimos hoy sería consecuencia de no haber completado la tarea iniciada hace exactamente veinte años cuando se logró acabar con la dictadura fujimorista y se instaló un gobierno de transición.

Esto último, generaría en ese grupo un sentimiento de esperanza al ver que esta generación podría ser la que continúe y sí logre cambios positivos para el país. Ello sobre la base de que esta generación no viviría y no habría crecido bajo la sombra del terrorismo, ni conocería el temor de ser etiquetados como ‘subversivos’, por el solo hecho de alzar su voz y salir a las calles; cosa que sí habría sido un freno para los jóvenes de los 80’s y 90’s. Estos mismos aliados, que superarían los 35 años de edad, valorarían el poder de la nueva herramienta de protesta con que se cuenta hoy: la tecnología o, dicho en sencillo, un celular con datos. Estarían siendo testigos de la llegada de la transformación digital a la participación ciudadana.


En la acera de enfrente y, casi con los mismos argumentos, están quienes mirarían con cierto desdén y hasta menosprecio a la generación que acaba de hacerse visible en la discusión política. Esta tercera voz también provendría de un grupo de antecesores que, a diferencia de los aliados, le restaría mérito al primer gran logro de esta generación por considerarla manipulable e inculta. Ellos serían quienes usan otros términos como “generación de cristal”, por su extrema sensibilidad hacia temas que antes se solía pasar por alto (racismo, xenofobia, machismo, homofobia, cambio climático, etc.), lo que la haría muy propensa a tener exabruptos y manifestarse con “berrinches”. Del mismo modo, estos detractores la considerarían la “generación equivocada”, porque, desde su punto de vista, la Bicentenaria no estaría plenamente informada de lo que ocurre, de los antecedentes, ni de sus consecuencias, y solo estaría dejándose llevar por alguna moda que circula por redes sociales como Instagram o TikTok. De ahí que no creerían que este movimiento sea sostenible y no lo alentarían.

Es necesario agregar que esta narrativa de los protagonistas de los hechos más recientes de nuestra historia también incluye toda una variedad de elementos y lenguaje épico-heroicos (héroes, villanos, aliados, detractores, mártires, batallas, arengas, imágenes, etc.) que debemos conocer, analizar y tomar en cuenta pronto para lograr establecer puentes de comunicación intergeneracional. vii


Con esta descripción de la conversación digital entre la generación del bicentenario y los otros actores presentes en esta no-tan-nueva crisis política, queremos acelerar y contribuir con la comprensión de las demandas y aspiraciones de esta nueva voz que comienza a participar en el convulsionado escenario político. Una tarea tan relevante que mereció estas palabras del presidente Sagasti durante su juramentación: «El desafío y tarea central de nuestro gobierno es devolverle la confianza a la ciudadanía, devolverles la confianza a los jóvenes… Esto requiere, de nuestra parte, una apertura y una disposición a escuchar a todos, haciendo uso del conocimiento y de la evidencia disponible». viii


i Chávez, N. (Noviembre de 2020). Tweet. Obtenido de https://twitter.com/noes91/status/1327055067669737474

ii IPSOS. (Noviembre de 2020). La crisis política. Encuesta de opinión. Lima, Perú. Obtenido de https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2020-11/la_crisis_politica_noviembre_2020.pdf

iii Términos de búsqueda: #generaciónbicentenario, #generacionbicentenario, “generación bicentenario” y “generacion bicentenario”, “generación”, “generacion”, “bicentenario”.

iv Los datos y hallazgos mencionados en este artículo provienen del estudio de Comprensión Digital© realizado por Eureka Research, con el objetivo de describir la conversación digital alrededor de la “generación del bicentenario” y los otros actores presentes en la crisis política, durante noviembre del 2020. Estudio basado en conversaciones de peruanos y peruanas en redes sociales, entre el 10/11/2020 y el 16/11/2020. Universo de menciones en Twitter: 23 145. Menciones analizadas: 378. Nivel de confianza: 95%. Margen de error: ±5. Adicionalmente, se realizó un análisis cualitativo de noticias, menciones en Facebook e Instagram, relacionadas a los términos de búsqueda indicados en la cita anterior.

v Instituto de Estudios Peruanos. (Noviembre de 2020). Encuesta especial. Crisis política. Lima, Perú. Obtenido de https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2020/11/Informe-Especial-IEP-OP-Noviembre-2020-v2.pdf

vi Real Academia de la Lengua Española. (2019). Diccionario de la lengua española. Edición del tricentenario. Obtenido de https://dle.rae.es/democracia

viiPolo Verde. (Noviembre de 2020). Publicación en Instagram. Lima, Perú. Obtenido de https://www.instagram.com/tv/CHu5ygcB-3T/?igshid=o8uz6eln2eyt

viiiTV Perú Noticias. (Noviembre de 2020). Cobertura especial. Francisco Sagasti jura al cargo de presidente de la república. Lima, Perú. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=LknOoPJzpOY

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